Corría el año 2005, cuando un joven estudiante llamado Juan José López Escudero decidió que aquello de estudiar periodismo no tenía por qué quedarse solo en las aulas. Lo haría visible, lo haría colectivo. Una tarde se puso a repartir octavillas por los pasillos del grado invitando a apuntarse a un nuevo torneo. Se necesitaba un número mínimo de jugadores, que vistieran un mismo color, y un escenario para jugar. Así nació este torneo que tanto amamos.

Se jugó en lo que se llamó «El Municipal de la Gasolinera» o ya comúnmente conocido como «La Gaso». Una pista humilde detrás de la Facultad de Comercio, con condiciones adversas, con pocos medios, pero con muchas ganas.

Es hermoso imaginarlo: casi clandestino, improvisado, una tarde cualquiera en la que unos estudiantes decidieron ponerse en serio, sudar la camiseta, compartir risas, goles, cervezas, bocatas lo que fuese para celebrar que existían. Porque no era solo fútbol, era periodismo, era convivencia, era «nosotros».

Con los años los equipos participantes tomaron la etiqueta de leyendas: Pacopepes, Macacos, Watergate… nombre que quizá fuera del grado no conocían, sin embargo dentro de él tomaron el estándar de mitos, finales tensas, goles decisivos…

¿Por qué nos conmueve?

Porque es auténtico. Porque empezó humilde, con ilusión. Porque conecta con el deporte, con la carrera, con lo humano de cada uno, hace que el compañero de clase con el que no habías hablado, resulte en ser uno de tus mejores amigos. Porque muchos que jugaron aquí y que ahora están consolidados en la profesión, admiten que fue clave, que es de sus mejores recuerdos. Por que tú lector puedes imaginarte jugando aquí, quizá persiguiendo un balón, con el equipo de tu clase, de tus amigos, al borde de «La Gaso», con el calor de mayo, los nervios, la grada vibrando y lo mas importante con amigos. Y luego, la crónica, la foto, la risa, el trofeo. Y, al día siguiente, otro partido, otras risas, otro escalón hacia el profesionalismo.

Esto va dirigido a todos aquellos que impulsaron esta iniciativa, iniciativa que a día de hoy es religión, gracias por hacer de esta carrera única y especial. Gracias a todo aquel que da visibilidad a este torneo tan bonito que, cuidamos generación tras generación. Un especial saludo a Juan Navarro, quien trató con el respeto y humor que merece este torneo. Por último pero no por ello menos importante, la razón por la cual este torneo es respetado por alumnos y profesores, Margarita Antón Crespo, el mayor tributo del Tp, «MAC». Gracias a esta profesora que apoyó tanto moralmente como económicamente al torneo, los equipos pusieron en forma de tributo su prefijo delante de sus nombres. ¡LARGA VIDA AL TP!

Entrevista a Juan José López Escudero

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar